Para filosofar y divagar. Para retratar andanzas con palabras. Para descargar anécdotas y emociones sin escatimar en metáforas y comparaciones. Apuntando al norte. Siempre, siempre paradelante.
Y un día, sin previo aviso, te sacás esa foto que tantas veces viste. Esa foto que fue fuente de inspiración, motivación para salir. Ésa que te hizo sentir ese "quiero estar ahí".