Hace algunos días recordaba los miedos que me generaba volver a la Argentina, mientras caía en la cuenta que muchos de ellos se habían cumplido y no había reparado en ello. Hace algunos días, también, se cumplió un año de mi retorno. Será por eso, quizás, que me puse a reflexionar sobre lo vivido en estos 365 días en Buenos Aires; algo así como un Año Nuevo personal -que además coincidió con mi cumpleaños-.
Lo siguiente quizás le interese a quienes andan por ahí sellando sus pasaportes cada dos semanas, o expatriados hace un buen tiempo; o también a quienes andan maquinando con emprender una aventura y les está costando arrancar por algún miedo particular. A su vez, le puede interesar a quienes están tan sumergidos en la rutina que quizás le salieron branquias . A continuación, quiero compartirles cómo los miedos de quien aquí escribe se volvieron cotidianeidad; y, acto seguido, quiero hacerles un pedido...