Ya pasó un año desde que salí a recorrer latinoamérica. Recuerdo como si fuera ayer cómo pasaban los meses del 2014, desde que tomé la decisión hasta que finalmente tomé mi mochila y salí. Recuerdo miedos, inquietudes; siento la ansiedad que me invadía, acompañada de entusiasmo y preocupaciones. Todos los porque sí, mano a mano con los porque no. La mayoría de las batallas entre estos dos bandos se disolvieron una vez que mi pulgar se alzó buscando el primer aventón.
En todo el año transcurrido, de las dificultades que se presentaron, hubo una que no logré superar. Una para la cual no estaba preparado. Que ni siquiera me preocupaba antes de salir. Me descolocó. Me hizo dudar. Casi me hace cambiar de planes más de una vez. Y ahí está, yendo y viniendo de tanto en tanto...